Pascua, un Signo de Esperanza

En la cruz, Cristo encontró la fuerza para dirigirse al Padre con palabras que contienen todo su amor por la humanidad: «Perdónalos, porque no saben lo que hacen». En ese gesto supremo de compasión, miró a quienes lo hirieron y reconoció su ceguera, pero sin renunciar a su misión. Esta es la lección que nos enseña la Pascua de 2026: que el amor es la fuerza más grande que existe.

Nuestra humanidad parece necesitar vivir la guerra para comprender el valor de la paz, ser sacudida por el sufrimiento para mirar de frente lo que prefiere no ver. Nos hemos acostumbrado a apartar la mirada de las heridas del mundo, a buscar el consuelo en la indiferencia. Y sin embargo, no debemos perder la esperanza: detrás del implacable bombardeo de malas noticias, ya se encienden muchas luces. No solo hay sufrimiento a nuestro alrededor; ya nacen iniciativas concretas para elevar la conciencia colectiva. Se reúnen grupos, se organizan movimientos, personas comunes realizan actos extraordinarios, impulsadas por una visión común. Algo se está moviendo, y esto nos da una esperanza que no niega la realidad, sino que la transforma.

Nosotros también estamos llamados a esta transformación: convertir la desesperación en compromiso, la indiferencia en solidaridad, la parálisis de la inercia en acción. El amor no viene solo de arriba, sino sobre todo de manos al servicio del corazón, de la unión entre la oración y la acción. No es un ideal lejano, sino el resultado concreto de elecciones conscientes, hechas día tras día.

En esta Pascua, recordemos que el amor es más fuerte que la muerte, que la transformación es posible cuando creemos en ella y actuamos en consecuencia. La resurrección de Cristo es una invitación a empezar de nuevo, a sanarnos, a construir juntos un futuro mejor. Feliz Pascua a todos.

Bernard and Angie

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